¡Bong, bong, bong, bong! Seguro que reconoces la melodía. Se nos quedó grabada en la cabeza. ¿Recuerdas aquellas torres de PC beige de los años 90? Todas lucían aquella pequeña y omnipresente pegatina brillante: Intel Inside. Era el sello definitivo que garantizaba que el ordenador estaba a la altura. Si no tenías la pegatina, prácticamente estabas fuera de juego.
Hoy, varias décadas después, estamos a punto de vivir exactamente el mismo fenómeno. Solo que esta vez el terreno de juego ya no es el hardware, sino las capacidades del software. Bienvenidos a la era de AI Inside.
En los próximos 12 a 24 meses, la actual fiebre por la IA como herramienta independiente empezará a perder fuerza. Tener que conectarse a un chatbot externo simplemente para redactar una respuesta a un huésped o analizar una hoja de cálculo pronto nos parecerá sorprendentemente rudimentario. En su lugar, veremos cómo los proveedores tecnológicos del sector hotelero integran discretamente una capa de IA directamente en el corazón de sus aplicaciones. La IA se convertirá en una funcionalidad integrada, casi invisible, diseñada para transformar la forma en que los usuarios interactúan con el software y obtienen resultados.
En teoría, el objetivo es conseguir que las herramientas que ya utilizamos sean más inteligentes desde dentro, evitando que los empleados tengan que actuar como puente manual entre sistemas que no se comunican entre sí. Pero conviene ser muy claros sobre lo que se avecina.
Prácticamente todos los proveedores de software tradicional estarán tentados de colocar una etiqueta de “AI Inside” en sus productos para justificar la próxima subida de precio de sus suscripciones SaaS. ¿Estarán ofreciendo realmente un cambio de paradigma? ¿O simplemente estarán rebautizando macros básicas y consultas a bases de datos como inteligencia artificial?
El mercado no tardará demasiado en separar las soluciones reales de las que simplemente aprovechan la moda. Pero el verdadero desafío no será la tecnología, sino la capacidad del sector para adaptarse y utilizarla correctamente. Si nos limitamos a utilizar “AI Inside” para automatizar más rápido nuestros peores hábitos operativos, no habremos innovado: simplemente habremos convertido nuestras propias ineficiencias en procesos automatizados.
La vida es cada vez más tecnológica. ¿Ya tienes IA?
Mark Fancourt