Al repasar mis estadísticas de viajes de 2025 —75.000 millas y unas cuantas canas más— me di cuenta de que nuestras conversaciones semanales han recorrido casi tanto camino como mis inseparables botas RM Williams. Ha sido un año en el que el “arte de lo posible” chocó de frente con la “realidad de los fallos técnicos”. Y, sinceramente, no lo cambiaría por nada.
Empezamos el año advirtiendo que se abrocharan los cinturones ante la carrera de la IA… y vaya si rugieron los motores. Vimos cómo NVIDIA se convertía en la nueva estrella polar del sector y cómo la IA agentiva pasaba de ser una palabra de moda a un mayordomo digital que, eso sí, a veces olvida dónde dejó la cubertería. También nos enfrentamos al “Impostor Apple” —ese empleado anodino que usa la tecnología para simular personalidad— y sonreímos (o suspiramos) con el drama de “Croissants y Tribunales” en la Provenza.
He criticado el fenómeno del “NoHo” (No Hospitality) y a esos proyectos de un solo truco que no llevan a ninguna parte, pero también hemos tenido motivos para celebrar. Festejamos el 50 aniversario de Microsoft y reconocimos que, como un buen vino o un Martini perfectamente preparado, algunas cosas necesitan tiempo para alcanzar su plenitud. Nos movimos por el “Panóptico” de una sociedad donde todo se graba y defendimos la dignidad frente a aerolíneas “poco amables” que creen que un sistema de embarque de 15 niveles sustituye al respeto.
En medio de todo, la idea central no cambió: la tecnología es el camino, pero la experiencia humana es el destino. Ya fuera hablando de la metáfora de la piña para explicar la comoditización o de las raíces bíblicas de la hospitalidad auténtica, siempre volvimos a la misma pregunta: ¿realmente mejora nuestra vida?
Ahora que entramos en un nuevo año, guardo las quejas en el congelador. Brindemos (nada de cócteles premezclados, por favor) por los logros, los “casi”, y el caos puro y sin filtrar de una industria que nunca duerme. Ha sido un privilegio compartir cada semana este flujo de ideas con ustedes.
Sigan siendo curiosos, sigan siendo humanos y sigan apostando por el “trato cercano” en un mundo dominado por la alta tecnología.
La vida es puro tech. (Y 2025 fue un viaje inolvidable).
Mark Fancourt