El psicólogo Adam Galinsky, de Columbia, ha publicado varios estudios sobre un tema que en nuestro sector tratamos con la profundidad filosófica de un post de Big Luca en LinkedIn: el poder transformador del viaje. Pero no en plan “descúbrete en Bali”. Aquí hablamos de algo más serio: neurociencia cognitiva.
Galinsky demuestra que vivir experiencias en el extranjero aumenta lo que los psicólogos llaman flexibilidad cognitiva: la capacidad de salir de esquemas mentales rígidos e integrar nuevas perspectivas. Dicho de forma simple: el cerebro deja de funcionar como un Excel lleno de macros.
Lo interesante viene después: no es el viaje en sí lo que produce este efecto, sino dos variables clave: la profundidad y la variedad de las experiencias.
Es decir, visitar diez países dentro de una burbuja turística cómoda—comiendo siempre lo mismo—sirve de poco (algo que Anthony Bourdain repitió hasta el final). Es como mirar el mundo a través del cristal de un acuario. En cambio, vivir realmente una cultura distinta obliga al cerebro a hacer algo que detesta: reconfigurar sus propios esquemas.
Cuando nuestros “scripts” dejan de funcionar—porque cambian el idioma, las normas sociales, los gestos o los códigos implícitos—entramos en lo que los psicólogos llaman desequilibrio cognitivo. Una forma elegante de decir: confusión total. Y es precisamente esa fricción mental la que genera apertura, creatividad y tolerancia. (No por casualidad, el estudio también muestra un efecto muy práctico: quienes han vivido experiencias internacionales reciben más ofertas de trabajo).
La razón es sencilla: viajar no nos hace automáticamente más interesantes, pero sí nos hace pensar mejor. Y quizá aquí es donde la industria turística sigue equivocándose. Tal vez no vendemos “experiencias” (¿qué significa realmente eso?), sino desorientación cognitiva temporal.
No suena tan bien en un folleto, lo sé. Pero por una vez, podría ser verdad.
Porque cuando rompes, aunque sea por unos días, el sistema mental con el que interpretas el mundo, puede pasar algo peligroso: que vuelvas a casa y ya no aceptes la vida tal como la entendías antes.
Hasta la próxima semana,
Simone
SIMONE PUORTO