Me equivoqué cuando dije que la IA sería la nueva interfaz.
Cada vez estoy más convencido de que la IA es, en realidad, la nueva API.
Pero demos un paso atrás.
Probablemente muchos de mis lectores no sepan qué es OpenClaw. Y está bien. En 1993 casi nadie sabía qué era el protocolo HTTP. Ni qué hacía Netscape. Ni por qué David Bowie (te echo de menos cada día) insistía en que Internet lo cambiaría todo.
Ya sabemos cómo terminó esa historia.
OpenClaw es, técnicamente, un agente de IA que usa un ordenador como lo haría un humano: mueve el ratón, abre el navegador, hace clic en botones, rellena formularios, incluso escribe código. No utiliza APIs, ni integraciones, ni SDKs. Simplemente usa el sistema.
Hace unas semanas apareció una plataforma llamada Moltbook: una especie de Reddit habitado exclusivamente por agentes de IA. En pocas semanas, decía tener más de 1,6 millones de agentes registrados.
Los humanos solo pueden observar, como turistas en un zoo. Adiós al famoso “human-in-the-loop”.
¿Lo más curioso? El fundador confesó sin rodeos que no escribió ni una sola línea de código. Simplemente pidió a un asistente de IA que lo construyera todo.
El resultado, como era de esperar, fue un pequeño desastre: bases de datos abiertas, agentes vulnerables, fallos de seguridad bastante preocupantes.
Pero ese no es el punto.
El verdadero cambio es este: si un agente puede usar cualquier interfaz gráfica como un humano, entonces cada UI se convierte automáticamente en una API, y todo el software pasa a ser interoperable.
Y en ese momento, crear integraciones deja de tener sentido.
Durante treinta años hemos construido software para que el software hable entre sí.
Ahora construiremos agentes que simplemente utilizan el software directamente.
Es como descubrir que, después de décadas construyendo autopistas… podríamos haber enseñado a los coches a volar.
El SaaS, tal y como lo conocemos, corre el riesgo de convertirse en una reliquia del Web2. Como los CD-ROM, los módems de 56k o las páginas de MySpace llenas de purpurina (que, como buen nostálgico del retrofuturismo, me encantaban).
Como decía William Gibson, el futuro ya está aquí, solo que no está distribuido de manera uniforme.
Pues bien.
OpenClaw es uno de esos puntos donde el futuro acaba de aterrizar.
El resto del mundo lo entenderá dentro de unos años.
Podéis llamarme Puortadamus.
Hasta la próxima semana,
Simone
SIMONE PUORTO