
Datos objetivos: el número de vuelos aéreos dentro del Reino Unido ha pasado de 450 mil en 2006 a los apenas 213 mil que están programados para este año. Una caída superior al cincuenta por ciento (Las aerolíneas, contra la subida del 60% de la tasa para entrar a Reino Unido).
¿Qué está ocurriendo para vivir un fenómeno así? ¿Se repite esta tendencia en todos los países europeos? ¿Es un fenómeno aislado?
Primero qué impulsa esta caída tan espectacular:
Por un lado, Gran Bretaña aplica una tasa a los vuelos interiores que se ha duplicado desde 2007 a hoy. En segundo lugar, existe una preocupación ecológica en el país que ha llevado a que el uso de la red ferroviaria se haya incrementado, especialmente en las rutas de largo recorrido que compiten con el avión. Las rutas aéreas con competencia son las de Manchester y Liverpool con Londres, y las de Escocia con la capital y algunas otras ciudades, sobre todo.
Otro factor también es que las aerolíneas que operan desde Gran Bretaña –hay que recordar que la mayor en vuelos de corto y medio radio es Ryanair– han priorizado los vuelos a Francia, España e Italia. Y eso se traduce en el cierre de muchos aeropuertos secundarios como Doncaster, Blackpool o Plymouth.
Otro elemento ha sido el cierre de la mayor aerolínea de vuelos regionales, Flybe, seguida después por la caída de Blue Islands y de Eastern.
El uso del ferrocarril, al mismo tiempo, ha aumentado un 50 por ciento en ese periodo transportando ahora 1.730 millones de viajeros contra los 1.150 de 2005.
