
Pensar en los hoteles como simples edificios con una marca que comercializa camas es un planteamiento obsoleto. Quienes sigan operando bajo esa lógica están destinados a perder influencia y competitividad. Tal como se evidenció en el XX Congreso de Hoteleros Españoles, organizado por CEHAT en Cartagena, el hotel es hoy un agente estratégico del destino: dinamiza la economía local, genera empleo, crea valor social y contribuye directamente a la evolución urbana. En este contexto, Soho Boutique Hotels y Alda Hotels son ejemplos de cómo una cadena puede trascender su función alojativa y convertirse en un motor de transformación territorial.
La historia de Soho Boutique Hotels y Alda Hotels nace de necesidades locales concretas, en contextos y destinos diferentes pero con el mismo propósito: generar valor y beneficiar a todo el tejido productivo de los territorios.
Gonzalo Armenteros, fundador y presidente de Soho, detectó que la oferta hotelera en Málaga no respondía al crecimiento turístico de la ciudad, y lo que comenzó como un pequeño emprendimiento urbano evolucionó hasta convertirse en una cadena que supera los 70 establecimientos.
En el caso de Alberto Rodríguez Boo, fundador y CEO de Alda Hotels, identificó “un segmento desatendido” entre los hoteles de categoría superior y las pensiones más básicas. Así nació una propuesta de alojamiento de precio intermedio, muy apoyada inicialmente en el Camino de Santiago y que, con el tiempo, configuró un modelo especializado en “destinos pequeños, que no son interesantes para grandes cadenas porque no cumplen sus requisitos de tamaño y demanda”.
(fundador y presidente de Soho Boutique Hotels). Fuente: CEHAT.
Hoteles que activan la vida local
Para Armenteros, la relación entre los hoteles y los destinos “es absoluta”, porque “el turismo es transformador, cambia las ciudades y crea empleo. Hay ayuntamientos que lo entienden y otros que no, y también hay ciudadanos que lo entienden y otros que no”, expuso durante su participación en el congreso hotelero.
Desde su punto de vista, mientras exista demanda “hay que seguir haciendo hoteles, pero siempre de la mano de los ayuntamientos, porque el crecimiento trae consecuencias”
Rodríguez añade que la tipología también influye en la relación con el destino. Según explica, los cruceros o los resorts absorben la mayor parte del gasto del cliente, pero establecimientos como los de Alda, más pequeños, acotados en servicios y conectados al entorno, contribuyen a dinamizar la economía: “en muchos pueblos, la instalación de un hotel ha revitalizado la vida local: se mueve la restauración, sube el valor de la vivienda y llega actividad económica estable”
Por otra parte, el fundador de Soho Boutique sostiene que “no puedes beneficiarte del turismo sin aportar”, y por eso su cadena apuesta por el patrocinio cultural, la colaboración con exposiciones y la puesta en valor de proyectos locales. Además, aplican prácticas de sostenibilidad desde hace años: reciclaje, gestión de residuos y consumo de productos de kilómetro cero.
En el caso de Alda Hotels, colabora con asociaciones como Enki, en A Coruña, que trabaja con personas con discapacidad. Una relación que refleja cómo una cadena hotelera puede generar vínculos profundos y beneficiosos para la comunidad.