
José Luis Ábalos, que no da puntada sin hilo, concedió dos exclusivas a la prensa hostil la víspera de su comparecencia ante el juez. En una, la de El Mundo, el ex brazo derecho del PSOE lanzó un dardo envenenado a Pedro Sánchez por la participación más que presunta de Begoña Gómez en el rescate de Air Europa. Y en la otra, la de OKdiario, el exministro de Transportes soltó otra píldora nada desdeñable: el chivatazo que recibió de parte del presidente acerca de la investigación de la Fiscalía a Koldo García. Dos serios avisos, dos advertencias supremas al puente de mando de Moncloa y Ferraz (“Voy a la cárcel para tapar el escándalo de Begoña con Air Europa”).
Ábalos, quien llevaba cinco años negando la implicación de Begoña Gómez en el rescate de la aerolínea de la familia Hidalgo, aludió sin que el subdirector de El Mundo se lo preguntara al “melón” de la mujer del presidente del Gobierno que se puede destapar, según él, si se investigara a fondo las intervenciones de la Moncloa en la ayuda de la SEPI. El préstamo ha sido saldado por la aerolínea, pero el ex brazo derecho de Sánchez siembra la duda sobre un posible tráfico de influencias de la esposa.
El exministro y su fiel escudero y compañero de celda tienen un arsenal balístico sobre los actores principales y de reparto que intervinieron en el rapidísimo rescate de Air Europa. Los hoy inquilinos de Soto del Real desmintieron a sabiendas hasta este jueves que los protagonistas del SOS fueron el jefe supremo del partido y de Moncloa, su media naranja, los propios Ábalos y Koldo, Víctor de Aldama y varios actores secundarios —un georgiano y un argentino— que no citan porque más que de reparto intervinieron como figurinistas.
El potaje del rescate de Air Europa es, pues, variado, pesado y grasiento. Ábalos es uno de los comensales que siempre negó la mayor. Aquí fuimos los primeros en publicar porque teníamos información fidedigna, que había participado muy activamente en el rescate exprés (septiembre de 2020). Luego el entonces ministro se topó con la incisiva periodista Ketty Garat, quien investigó a fondo sus andanzas públicas y privadas, a veces mezcladas unas con otras, y consiguió pruebas irrefutables sobre otras mamandurrias que lo han llevado a la trena con su tronco Koldo (Air Europa: Ábalos avala el enrevesado rescate).
Sin tirar mucho de la lengua sobre la ayuda de la SEPI, José Luis Ábalos ya ha puesto en estado de alerta a Moncloa, Ferraz, Pozuelo y Llucmajor. Si aún drena más, o si las Ketty y los Esteban no cesan en su empeño, el pavo navideño se les atragantará no solo a los Sánchez y a los Hidalgo, ni a los Óscar y a sus colegas ministeriales, sino también a los Zurab, Lisandro y algún empresario hotelero que le susurra al oído del presidente.
